Por Rafael Pinilla – CEO Qoolife
Es la pregunta fatídica cuando ofreces una solución innovadora en España. Indefectiblemente, el responsable de la organización pregunta ¿y esto ya lo han probado en Alemania? Lo que yo no me imagino es a los alemanes preguntando a sus empresas si ya han conseguido vender su solución en España.
En eHealth, los que han aprovechado para sacar pecho y reclamar una posición de liderazgo en Europa coincidiendo con la organización de la eHealth Week en Copenhague han sido precisamente los daneses. Una de las primeras mesas se llamó nada menos que “EPITAL, una senda disruptiva para el futuro del sector salud.”
Los ponentes, de la Universidad de Copenhague, se han propuesto un plan rupturista para rediseñar el sector de salud. Algunos de los elementos son muy instructivos. Por ejemplo, el énfasis no está para nada en la tecnología, sino en la innovación en los modelos de prestación de servicios. Proponen una metodología descentralizada de dejar hacer a profesionales y ciudadanos. Parece que lo del empoderamiento del paciente lo toman en serio y no es sólo palabrería. Han creado un banco público de datos de los pacientes con el principio de que “los datos pertenecen al paciente”.
Entre sus preocupaciones no resueltas, están a la búsqueda de modelos de negocio que encajen en las nuevas modalidades de prestación de servicios. Los modelos existentes son una barrera. Se necesitan modelos que disminuyan el coste de los cuidados de salud al tiempo que aumentan la capacidad de autocuidado del paciente y mejoran los resultados en salud. La eHealth tiene ese potencial disruptivo, pero no vale con pequeños cambios aislados, buscan la generalización.
Erik Rasmusen, editor de Guide to the patient’s journey, habla de una revolución sin perdedores. El sector sanitario sigue siendo uno de los más fragmentados. Los pacientes cada vez aprenden más sobre su salud y desean un enfoque holístico, pero la atención sanitaria cada vez está más especializada. El mayor recurso no explotado del sistema sanitario son los pacientes y sus familiares. Y ellos quieren involucrarse, sólo hay que darles la oportunidad de hacerlo. La tecnología puede convertir el autocuidado en una práctica normal y al paciente en un recurso activo y motivado del sector de salud. Exactamente nuestro discurso.
¿Y si nos llevásemos Qoolife a Copenhague?



La coagulación de la sangre es, para hacernos una idea más gráfica, como una hilera, una fila de fichas de dominó que situamos una detrás de otra y que como cuando éramos niños empujábamos la primera y ésta hacía caer sucesivamente a todas las demás. Si esto lo hubiéramos hecho dentro de un tubo en el que hubiera un orificio que fuera tapado por la última ficha habríamos conseguido que el líquido que pasara por ese tubo no se perdiera. La Hemofilia sería esa situación en que una de las fichas intermedias es más corta, defectuosa, que no es capaz de empujar a su siguiente en la fila con lo que el orificio no se tapa y la sangre se pierde. Esto explicado de esta forma tan sencilla es la cascada de la coagulación en que las fichas son los factores y en que la última ficha es el coagulo de fibrina.
